Entre las familias espirituales en la Iglesia católica se encuentra la familia franciscana,
que comprende a aquellos miembros del pueblo de Dios que se sienten llamados al
seguimiento de Cristo, tras las huellas de San Francisco de Asís. En esta familia
espiritual se ubica la Tercera Orden Franciscana u Orden Franciscana Seglar, formada
por la unión orgánica de todas las fraternidades seglares locales; una de ellas
es la nuestra, que es la propietaria del Colegio de la Inmaculada, y lleva por nombre
“Fraternidad, Santa Rosa de Viterbo”.
En la Tercera Orden Franciscana cada hermano seglar se compromete, al realizar su
Profesión, a vivir el Evangelio a la manera de San Francisco en su estado seglar,
observando la Regla de la Orden Franciscana Seglar aprobada por la Iglesia.
La Regla y vida de los franciscanos seglares es esta: guardar el Santo Evangelio
de Nuestro Señor Jesucristo y por esta razón se procura pasar del Evangelio a la
vida y de la vida al Evangelio. Buscamos la persona viviente de Cristo en los hermanos,
en las Escrituras, en la Iglesia y en las acciones litúrgicas. En comunión con el
Santo Padre y todos nuestros pastores deseamos anunciar a Cristo con la vida y la
palabra.
Porque somos conscientes de nuestra fragilidad es que procuramos convertimos a Jesús
cada día y por ellos procuramos que la oración y la contemplación sean el alma de
nuestro propio ser y obrar. Imitando a la Virgen María en su disponibilidad, en
su seguimiento a Jesús pobre y crucificado, en su vida simple y humana, y sabiéndonos
forasteros y peregrinos hacia la Casa del Padre, deseamos acoger a todos los hombres
y mujeres con ánimo humilde y cortés, como un don del Señor para construir un mundo
mas fraterno.
Nos sentimos comprometidos en la promoción de la justicia que es el único camino
que conduce hacia la paz, y por eso valoramos el trabajo como un don de Dios y como
participación de la creación, redención y servicio de la comunidad humana.
Portadores de paz indagamos los caminos de la unidad y de la inteligencia fraterna
mediante el diálogo. Mensajeros de la perfecta alegría queremos llevar a los demás
el gozo y la esperanza. Nuestra Fraternidad “Santo Rosa de Viterbo”, de la Orden
Franciscana Seglar, consciente de que el amor a Dios se refleja en el amor al prójimo,
aceptó como actividad apostólica destacada en su misión, la educación de niños y
jóvenes a través del Colegio de la Inmaculada a los fines de que los mismos se abran
a la comunidad y adquieran conciencia de ser miembros vivos y activos del pueblo
de Dios, implementando en el mismo un proceso educativo cristiano como la impronta
del carisma franciscano dirigido a la promoción de todo el hombre, centrado en la
persona de Cristo. Esta pedagogía franciscana genera la actitud fraterna de asumir
una clara conciencia de ser llamados a actuar como agentes positivos de cambio,
como personas comprometidas en la construcción de la paz y el bien, abiertas a los
valores éticos y trascendentes y respetuosas de cada semejante, que jerarquizan
los valores del Evangelio fraternalmente mediante una convivencia basada en el espíritu
de pobreza evangélica, minoridad, conversión, familia, alegría y apertura.